Liturgia AMBROSIANA

LÁUDES : LUNES 3

SALMODIA
I. Cántico de Isaías 2
ANTÍFONAS:
Ant. [Pascua] [Durante el año] [2] La montaña de la Casa del Señor se elevará por encima de las colinas; * todas las naciones afluirán hacia ella. Aleluya.
Ant. [Cuaresma] Vengan, subamos a la montaña del Señor.
Todas las nacines vendrán y se inclinarán ante Ti.

4 Sólo tú eres santo, y todas las naciones vendrán a adorarte, porque se ha manifestado la justicia de tus actos».
Is. 2. 2-5:

2 Sucederá al fin de los tiempos, que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Todas las naciones afluirán hacia ella 3 y acudirán pueblos numerosos, que dirán: “ ¡Vengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob! Él nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas”. Porque de Sión saldrá la Ley y de Jerusalén, la palabra del Señor.

4 Él será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra.

5 ¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor!
II. SALMO LAUDATORIO. Salmo 95
ANTÍFONAS:
Ant. [Pascua] [Durante el año] Delante de Dios hay majestad y belleza, * poder y esplendor en su santuario. aleluya
Ant. [Cuaresma] Los dioses de las naciones no son nada, * pero nuestro Señor ha hecho los cielos.
Cantaron un canto nuevo ante el trono del Cordero.

3 los elegidos cantaban un canto nuevo delante del trono de Dios, y delante de los cuatro Seres Vivientes y de los Ancianos. Y nadie podía aprender este himno, sino los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 95:

1 Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; 2 canten al Señor, bendigan su Nombre, día tras día, proclamen su victoria.

3 Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. 4 Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.

5 Los dioses de los pueblos no son más que apariencia, pero el Señor hizo el cielo; 6 en su presencia hay esplendor y majestad, en su Santuario, poder y hermosura.

7 Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor; 8 aclamen la gloria del nombre del Señor. Entren en sus atrios trayendo una ofrenda, 9 adoren al Señor al manifestarse su santidad: ¡que toda la tierra tiemble ante él!

10 Digan entre las naciones: "¡El Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud".

11 Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él; 12 regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque.

13 Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra: él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad.
III. Salmo 116
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 116:

1 ¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos!

2 Porque es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. ¡Aleluya!
ANTÍFONAS:
Ant. [Pascua] [Durante el año] Delante de Dios hay majestad y belleza, * poder y esplendor en su santuario. aleluya
Ant. [Cuaresma] Los dioses de las naciones no son nada, * pero nuestro Señor ha hecho los cielos.
IV. SALMO DIRECTO. Salmo 83
No tenemos una ciudad estable aquí abajo, pero buscamos la futura.
14 Porque no tenemos aquí abajo una ciudad permanente, sino que buscamos la futura.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 83:

1 Del maestro de coro. Con la cítara de Gat. De los hijos de Coré. Salmo.

2 ¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo!

3 Mi alma se consume de deseos por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente.

4 Hasta el gorrión encontró una casa, y la golondrina tiene un nido donde poner sus pichones, junto a tus altares, Señor del universo, mi Rey y mi Dios.

5 ¡Felices los que habitan en tu Casa 5 y te alaban sin cesar! 6 ¡Felices los que encuentran su fuerza en ti, al emprender la peregrinación!

7 Al pasar por el valle árido, lo convierten en un oasis; caen las primeras lluvias, y lo cubren de bendiciones; 8 ellos avanzan con vigor siempre creciente hasta contemplar a Dios en Sión.

9 Señor del universo, oye mi plegaria, 9 escucha, Dios de Jacob; 10 protege, Dios, a nuestro Escudo y mira el rostro de tu Ungido.

11 Vale más un día en tus atrios que mil en otra parte; yo prefiero el umbral de la Casa de mi Dios antes que vivir entre malvados.

12 Porque el Señor es sol y escudo; el Señor da la gracia y la gloria, y no niega sus bienes a los que proceden con rectitud.

13 ¡Señor del universo, feliz el hombre que confía en ti!