Liturgia AMBROSIANA

LÁUDES : DOMINGO 3

SALMODIA
I. Cántico de los 3 Jóvenes
ANTÍFONAS:
Ant. [Pascua] Todas las obras del Señor * ¡Bendigan al Señor! Aleluia.
A través de Jesús, ofrecemos a Dios continuamente un sacrificio de alabanza.
15 Y por medio de él, ofrezcamos sin cesar a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su Nombre.
Dn gr. 3. 57-88. 56:

57 Todas las obras del Señor, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

58 Ángeles del Señor, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

59 Cielos, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

60 Todas las aguas que están sobre los cielos, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

61 Todos los ejércitos celestiales, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

62 Sol y luna, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

63 Astros del cielo, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

64 Lluvias y rocíos, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

65 Todos los vientos, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

66 Fuego y calor, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

67 Frío y heladas, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

68 Rocíos y escarchas, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

69 Hielos y fríos, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

70 Heladas y nieves, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

71 Noches y días, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

72 Luz y tinieblas, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

73 Rayos y nubes, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

74 Que la tierra bendiga al Señor, que lo alabe y glorifique eternamente.

75 Montañas y colinas, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

76 Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

77 Manantiales, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

78 Mares y ríos, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

79 Cetáceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

80 Todas las aves del cielo, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

81 Todas las fieras y animales, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

82 Todos los hombres, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

83 Israel, bendice al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

84 Sacerdotes del Señor, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

85 Servidores del Señor, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

86 Espíritus y almas de los justos, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

87 Santos y humildes de corazón, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

88 Ananías, Azarías y Misael, bendigan al Señor, ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente! Porque él nos ha librado del Abismo, nos ha salvado del poder de la muerte. Él nos ha arrancado del horno de llamas ardientes, nos ha rescatado de en medio del fuego.

56 Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente.
II. Salmo LAUDATORIO. Salmo 148
ANTÍFONAS:
Ant. [Pascua] Los discípulos se alegraron de ver al Señor. aleluya
Al que está sentado en el trono y al Cordero, honor, gloria y poder por los siglos de los siglos.
3 y cantaban el canto de Moisés, el servidor de Dios, y el canto del Cordero, diciendo: «¡Grandes y admirables son tus obras, Señor, Dios todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los pueblos! ¿Quién dejará de temerte, Señor, quién no alabará tu Nombre?
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 148:

1 ¡Aleluya! Alaben al Señor desde el cielo, alábenlo en las alturas; 2 alábenlo, todos sus ángeles, alábenlo, todos sus ejércitos.

3 Alábenlo, sol y luna, alábenlo, astros luminosos; 4 alábenlo, espacios celestiales y aguas que están sobre el cielo.

5 Alaben el nombre del Señor, porque él lo ordenó, y fueron creados; 6 él los afianzó para siempre, estableciendo una ley que no pasará.

7 Alaben al Señor desde la tierra, los cetáceos y los abismos del mar; 8 el rayo, el granizo, la nieve, la bruma, y el viento huracanado que obedece a sus órdenes.

9 Las montañas y todas las colinas, los árboles frutales y todos los cedros; 10 las fieras y los animales domésticos, los reptiles y los pájaros alados.

11 Los reyes de la tierra y todas las naciones, los príncipes y los gobernantes de la tierra; 12 los ancianos, los jóvenes y los niños, 13 alaben el nombre del Señor. Porque sólo su Nombre es sublime; su majestad está sobre el cielo y la tierra, 14 y él exalta la fuerza de su pueblo. ¡A él, la alabanza de todos sus fieles, y de Israel, el pueblo de sus amigos! ¡Aleluya!
Salmo 116. 2° salmo LAUDATIVOS o SALMOS DE ALABANZA
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 116:

1 ¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos!

2 Porque es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. ¡Aleluya!
IV. SALMO DIRECTO: Salmo 92. 3er Salmo LAUDATIVOS o SALMOS DE ALABANZA
El Señor ha tomado posesión de su reino, nuestro Dios el Todopoderoso. Alegrémonos, exultemos y démosle gloria.
6 Y oí algo parecido al clamor de una enorme multitud, al estruendo de una catarata y al estallido de violentos truenos. Y decían: «¡Aleluya! Porque el Señor, nuestro Dios, el Todopoderoso, ha establecido su Reino.

7 Alegrémonos, regocijémonos y demos gloria a Dios, porque han llegado las bodas del Cordero: su esposa ya se ha preparado,
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 92:

1 ¡Reina el Señor, revestido de majestad! El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. El mundo está firmemente establecido: ¡no se moverá jamás!

2 Tu trono está firme desde siempre, tú existes desde la eternidad.

3 Los ríos hacen resonar sus voces, Señor, los ríos hacen resonar su fragor. 4 Pero más fuerte que las aguas impetuosas, más fuerte que el oleaje del mar, es el Señor en las alturas.

5 Tus testimonios, Señor, son dignos de fe, la santidad embellece tu Casa a lo largo de los tiempos.
ACLAMACIONES A CRISTO, EL SEÑOR

Invitación: Vamos a cantar gloria a Cristo, a quien el Padre ha resucitado al levantarlo de las angustias de la muerte.

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