Liturgia AMBROSIANA

II VÍSPERAS : DOMINGO 1

RITO DE LA LUZ
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 17. 29-30a:

29 tú eres mi lámpara, Señor: Dios mío, tu iluminas mis tinieblas. 30 Contigo puedo asaltar una muralla; con mi Dios, puedo escalar cualquier muralla.
HIMNOS

O Dio dell'universo, = Hic est dies verus Dei, [LHR: OL, Pascua, pág. 26 del Himnario latino]

SALMODIA
I. SALMO 109

EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE

ANTÍFONAS:
Ant. [Durante el año] Así dice el Señor a mi Señor: * "Siéntate a mi derecha".
Él debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos bajo sus pies.

25 Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 109. 1-5. 7:

1 De David. Salmo. La realeza del Mesías Dijo el Señor a mi Señor: "Siéntate a mi derecha, mientras yo pongo a tus enemigos como estrado de tus pies".

2 El Señor extenderá el poder de tu cetro: "¡Domina desde Sión, en medio de tus enemigos!". 3 "Tú eres príncipe desde tu nacimiento, con esplendor de santidad; yo mismo te engendré como rocío, desde el seno de la aurora".

4 El Señor lo ha jurado y no se retractará: "Tú eres sacerdote para siempre, a la manera de Melquisedec".

5 A tu derecha, Señor, él derrotará a los reyes, en el día de su enojo;

7 En el camino beberá del torrente, por eso erguirá su cabeza.
II. SALMO 113 A

MARAVILLAS DEL ÉXODO

ANTÍFONAS:
Ant. [[DURANTE EL AÑO]] Somos su santuario, * el pueblo de Israel es su dominio.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 114:

1 No nos glorifiques a nosotros, Señor: glorifica solamente a tu Nombre, por tu amor y tu fidelidad. 2 ¿Por qué han de decir las naciones: “Dónde está su Dios”?

3 Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra, él hace todo lo que quiere. 4 Los ídolos, en cambio, son plata y oro, obra de las manos de los hombres.

5 Tienen boca, pero no hablan, tienen ojos, pero no ven; 6 tienen orejas, pero no oyen, tienen nariz, pero no huelen.

7 Tienen manos, pero no palpan, tienen pies, pero no caminan; ni un solo sonido sale de su garganta. 8 Como ellos serán los que los fabrican, los que ponen en ellos su confianza.

9 Pueblo de Israel, confía en el Señor: él es tu ayuda y tu escudo; 10 familia de Aarón, confía en el Señor: él es tu ayuda y tu escudo; 11 confíen en el Señor todos los que lo temen: él es su ayuda y su escudo.

12 Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga: bendiga al pueblo de Israel, bendiga a la familia de Aarón, 13 bendiga a los que temen al Señor, a los pequeños y a los grandes.

14 Que el Señor los multiplique, a ustedes y a sus hijos; 15 y sean bendecidos por el Señor, que hizo el cielo y la tierra.

16 El cielo pertenece al Señor, y la tierra la entregó a los hombres.

17 Los muertos ya no alaban al Señor, ni tampoco los que bajaron al sepulcro. 18 Nosotros, los vivientes, bendecimos al Señor, desde ahora y para siempre. ¡Aleluya!
CÁNTICO EVANGÉLICO: MAGNÍFICAT
Ant.: Tú, Señor, libera nuestro camino del mal; * a la tierra de la promesa conduce tu Iglesia.
Lc. 1. 46-55:

46 María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, 47 y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, 48 porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, 49 porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! 50 Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. 51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. 52 Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. 53 Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. 54 Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, 55 como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».
CONMEMORACIÓN DEL BAUTISMO
  • La boda del Cordero
  • Ant.: Alaben a nuestro Dios, los que han nacido de nuevo en el bautismo, * los que lo temen, pequeños y grandes.
    Apoc. 19. 5:

    5 Luego salió del trono una voz que decía: «Alaben a nuestro Dios, ustedes, sus servidores, los que lo temen, pequeños y grandes».
    Apoc. 19. 1-7:

    1 Después oí algo parecido al clamor de una enorme multitud que estaba en el cielo, y exclamaba: «¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios, 2 porque sus juicios son verdaderos y justos. Él ha condenado a la famosa Prostituta que corrompía la tierra con su lujuria, y ha vengado en ella la sangre de sus servidores».

    3 Y volvieron a decir: «¡Aleluya! La humareda de la Ciudad se eleva por los siglos de los siglos». 4 Entonces los veinticuatro Ancianos y los cuatro Seres Vivientes se postraron para adorar a Dios, que está sentado en el trono, y exclamaban: «¡Amén, aleluya!».

    5 Luego salió del trono una voz que decía: «Alaben a nuestro Dios, ustedes, sus servidores, los que lo temen, pequeños y grandes». 6 Y oí algo parecido al clamor de una enorme multitud, al estruendo de una catarata y al estallido de violentos truenos. Y decían: «¡Aleluya! Porque el Señor, nuestro Dios, el Todopoderoso, ha establecido su Reino.

    7 Alegrémonos, regocijémonos y demos gloria a Dios, porque han llegado las bodas del Cordero: su esposa ya se ha preparado,