Liturgia AMBROSIANA

I VÍSPERAS : DOMINGO 3

LUCERNARIO
Jn. 1. 5. 7:

5 La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.

7 Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
SALMODIA
I. Salmo 112
ANTÍFONAS:
Ant. [Pascua] Jesús se detuvo entre los discípulos * y dijo: «Paz para ustedes». Aleluya
Derrocó a los poderosos de sus tronos, Él ha levantado a los humildes.

52 Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 112:

1 ¡Aleluya! Alaben, servidores del Señor, alaben el nombre del Señor. 2 Bendito sea el nombre del Señor, desde ahora y para siempre. 3 Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre del Señor.

4 El Señor está sobre todas las naciones, su gloria se eleva sobre el cielo. 5 ¿Quién es como el Señor, nuestro Dios, que tiene su morada en las alturas, 6 y se inclina para contemplar el cielo y la tierra?

7 Él levanta del polvo al desvalido, alza al pobre de su miseria, 8 para hacerlo sentar entre los nobles, entre los nobles de su pueblo; 9 él honra a la mujer estéril en su hogar, haciendo de ella una madre feliz.
ANTÍFONAS:
Ant. [Pascua] Jesús se detuvo entre los discípulos * y dijo: «Paz para ustedes». Aleluya
II. Salmo 115
ANTÍFONAS:
Ant. [Pascua] Les digo: no beberé más que el fruto de la vid, * hasta que venga el reino de Dios ". Aleluya.
A través de Cristo, ofrecemos continuamente un sacrificio de alabanza a Dios.
15 Y por medio de él, ofrezcamos sin cesar a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su Nombre.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 115:

1 Amo al Señor, porque él escucha el clamor de mi súplica, 2 porque inclina su oído hacia mí, cuando yo lo invoco.

3 Los lazos de la muerte me envolvieron, me alcanzaron las redes del Abismo, caí en la angustia y la tristeza; 4 entonces invoqué al Señor: “¡Por favor, sálvame la vida!”.

5 El Señor es justo y bondadoso, nuestro Dios es compasivo; 6 el Señor protege a los sencillos: yo estaba en la miseria y me salvó.

7 Alma mía, recobra la calma, porque el Señor ha sido bueno contigo. 8 Él libró mi vida de la muerte, mis ojos de las lágrimas y mis pies de la caída.

9 Yo caminaré en la presencia del Señor, en la tierra de los vivientes.

10 Tenía confianza, incluso cuando dije: “¡Qué grande es mi desgracia!”. 11 Yo, que en mi turbación llegué a decir: “¡Los hombres son todos mentirosos!”.

12 ¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?

13 Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. 14 Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo.

15 ¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! 16 Yo, Señor, soy tu servidor, tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas.

17 Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor. 18 Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo, 19 en los atrios de la Casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén. ¡Aleluya!
I. CONMEMORACIÓN DEL BAUTISMO * Cántico de Colosenses
ANTÍFONAS:
Ant. [Pascua] Pueblo de Dios adquirido, proclama los prodigios * de Aquel que te ha llamado desde las tinieblas a su admirable luz. Aleluya.
Col. 1. 12-20:
12 y darán gracias con alegría al Padre, que nos ha hecho dignos de participar de la herencia luminosa de los santos. 13 Porque él nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el Reino de su Hijo muy querido, 14 en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados.

15 Él es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación, 16 porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él.

17 Él existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él.

18 Él es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia. Él es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo, 19 porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud.

20 Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz.