Liturgia AMBROSIANA

I VÍSPERAS : DOMINGO 2

RITO DE LA LUZ
Jn. 12. 46. 36a:

46 Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.

36 Mientras tengan luz, crean en la luz y serán hijos de la luz».
HIMNOS

O lux, beáta Trínitas,

SALMODIA
I. Salmo 1
ANTÍFONAS:
Ant. 1 [Durante el año] El Señor vigila el camino del juso * y preserva su herencia para siempre.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 1:

1 ¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, 2 sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche!

3 Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien.

4 No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento. 5 Por eso, no triunfarán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos; 6 porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal.
II. Salmo 15
ANTÍFONAS:
Ant. [Durante el año] Me mostrarás, oh Dios, el camino de la vida, en tu presencia me llenarás de alegría, * de felicidad eterna a tu derecha.
Dios levantó a Jesús, rescatándolo de la angustia de la muerte.

24 Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 15:

1 Mictán de David. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. 2 Yo digo al Señor: "Señor, tú eres mi bien, no hay nada superior a ti".

3 Ellos, en cambio, dicen a los dioses de la tierra: "Mis príncipes, ustedes son toda mi alegría". 4 Multiplican sus ídolos y corren tras ellos, pero yo no les ofreceré libaciones de sangre, ni mis labios pronunciarán sus nombres.

5 El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! 6 Me ha tocado un lugar de delicias, estoy contento con mi herencia.

7 Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! 8 Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré.

9 Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: 10 porque no me entregarás a la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.

11 Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha.
CÁNTICO EVANGÉLICO: MAGNÍFICAT
Ant.: El universo revela la grandeza de Dios; * de acuerdo con la promesa hecha a los padres, el reino de la gracia florece en la Iglesia.
Ant.: El Señor nos ha llamado, de la oscuridad a su luz: * entonces cantamos, oh Dios, tu amor por nosotros (Alleluia)
Lc. 1. 46-55:

46 María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, 47 y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, 48 porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, 49 porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! 50 Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. 51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. 52 Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. 53 Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. 54 Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, 55 como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».
Conmemoración del BAUTISMO: Cántico de EFESIOS 1
ANTÍFONAS:
Ant. [Durante el año] Bendito sea Dios, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en Cristo * y nos ha regenerado en el bautismo. (TP: Aleluia)
Ef. 1. 3-10:

3 Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, 4 y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

5 Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.

7 En él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, 8 que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento.

9 Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, 10 para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo.