Gustad y ved (Salmo 102) .::. g-9

// Gustad y ved qué bueno es el Señor. (Bis)
// dichoso el que se acoge a él. (Bis)
gustad y ved qué bueno es el Señor.

1. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
Él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura.

2. El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos.
El Señor es compasivo y bondadoso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestras culpas
ni nos paga según nuestros pecados.

3. Como se eleva el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.
Como un padre siente amor por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles,
porque él conoce nuestra masa,
y se acuerda de que somos barro.

4. El hombre dura lo que la hierba
y florece como flor del campo,
que el viento la roza y ya no existe,
su terreno no volverá a verla.
Pero el amor del Señor dura siempre,
su justicia de hijos a nietos:
para aquellos que guardan su alianza
y recitan y cumplen sus mandatos.

Textos bíblicos relacionados: desarrollo

1) El TEXTO BÍBLICO del AUDIO es el de la primera versión (1.981); 2) El TEXTO BÍBLICO que leemos es de la SEGUNDA VERSIÓN (2.007): de allí las DIFERENCIAS entre lo que escuchamos y leemos.

Sal. 102

1 De David. Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; 2 bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios.

3 Él perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias; 4 rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura; 5 él colma tu vida de bienes, y tu juventud se renueva como el águila.

6 El Señor hace obras de justicia y otorga el derecho a los oprimidos; 7 él mostró sus caminos a Moisés y sus proezas al pueblo de Israel.

8 El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; 9 no acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente; 10 no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.

11 Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen; 12 cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados.

13 Como un padre cariñoso con sus hijos, así es cariñoso el Señor con sus fieles; 14 él conoce de qué estamos hechos, sabe muy bien que no somos más que polvo.

15 Los días del hombre son como la hierba: él florece como las flores del campo; 16 las roza el viento, y ya no existen más, ni el sitio donde estaban las verá otra vez.

17 Pero el amor del Señor permanece para siempre, y su justicia llega hasta los hijos y los nietos 18 de los que lo temen y observan su alianza, de los que recuerdan sus preceptos y los cumplen.

19 El Señor puso su trono en el cielo, y su realeza gobierna el universo. 20 ¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles, los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes apenas oyen la voz de su palabra!

21 ¡Bendigan al Señor, todos sus ejércitos, sus servidores, los que cumplen su voluntad! 22 ¡Bendíganlo todas sus obras, en todos los lugares donde ejerce su dominio! ¡Bendice al Señor, alma mía!

Jl. 2. 13

13 Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad, y se arrepiente de sus amenazas.

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